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EL GUIA TUS PASOS

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Oigame!! el enfermo el cansado y el debil
que los cuerpos postrados ahora seran levantados
Oigame!! aquel que no tiene fuerzas para seguir
tu vida no ha sido tan facil
y el sol no parece salir
escuchame bien
tu problema tan solo sera el pretexto
divino que Dios usara
para mostrarte su gloria
clamale a el que yo se que el te va a responder
ponle nombre a tu milagro
que Dios ha programado este momento para hacerlo
extraordinario !!!!!!


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Nuestra actitud determina tu altitud!!!
No es lo que te pasa sino lo que tu haces con lo que te pasa
Jose tuvo una vida interesante el tomaba las decisiones correctas
te podrias imaginar lo que huviese pasado con la vida de Jose si el
no huviese tenido la actitud correcta cuando sus hermanos lo vendieron,
o cuando la esposa de Potifar lo acuso de quererla violar y fue vuelto ala carcel
sino que el tenia una acitud positiva y con la gracia de Jehova coloco en el
poco a poco fue llegando a cumplir ese sueño que Dios le dio y por un sueño
solo uno que DIos le dio el confio en el señor y llego a estar al lado de faraon!!
No es tu exterior quien determina tu bendicion sino tu misma
Dios le dijo a Moises que tu eres un vencedor, que tu vas en mi nombre y eso te
lo dice a ti tambien!!
Para desarrollar una buena acitutd debes de aprender a escuchar
Proverbios 15:31
El oido que escucha las amonestaciones de la vida, Entre los sabios morará.
esto quiere decir: que todos necesitamos un entrenador, alguien que con sabiduria
nos enseñe, nos corrija, impulse alguien que aunque tu te molestes no se canse
Juan 1:6 "Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan"
Esto quiere decir: que Dios envia hombres envia mujeres, aque tu vas a la iglesia a ser entrenada
Tus primeros entrenadores son tus padres: ellos te enseñan hablar, a caminar y nadie les paga para que hagan todo esto!!!
Tus pastores, te ayudan espiritualmente a crecer.
Tu lider de Jovenes el te guia en lo que tu le permites, y trata de corregirte en lo que puede.
La fe nunca niega la realidad, la fe no se rinde entre la realidad...
Probervios 27:6 "Fieles son las heridas del que ama; pero importunos los besos del que abarroce"
Tener una actitud correcta es dificil pero es facil tener una incorrecta sabias esto!!! necesitas alguien que saque lo mejor de ti!!!
Probervios 23:7 "Porque cual es su pensamiento en su corazon, tal es él."
Piensa diferente porque tienes combicciones diferentes, porque piensas y hablas diferente!!






¿Que concepto tienes de ti?
el concepto que debes tener de ti misma
debe ser conforme la fe que Dios te ha dado.
La palabra de Dios dice que tus pensamientos
deben ser renovados constantemente, piensa de tí
misma con cordura, no con locura.
Factores que ayudan a empeorar tu conducta
Tu forma de pensar, el concepto que tienes
de ti misma y solo tu vas a creer
lo que DIos hizo en ti.

¿Quereme nada?
1 cuando tu cuerpo no es digno de amor, maltrar tu cuerpo con no cuidarlo
2 el abandono, olvidandote de tus sueños, permitir
el maltrato de quien sea incapaz, inutil, fea.
¿Quererme poquito?
1 Querer ageradar a todos con el temor de ser rechazado
2 No defenderse, aprender a decir no
3 No tener un agradecimiento ala vida
4 Afirmar que eres inuti, con expresiones como ¡este es mi destino! ¡No sirvo!
¡Quiero pero no puedo cambiar!
5 Dudar siempre de Dios, y la palabra de Dios nos enseña que Dios no nos da un espiritu de cobardia, desamor, sino de amor y dominio propio.
¿Querese mucho y bien?
1 Lograr la conquista de todos los pasos anteriores
2 Defender su integridad y afirmarla constantemente
3 Estar dispuesta al cambio
4 Confiar en nuestro valor
amarnos por lo que somos el mejor ejemplo que tienes es Jesucristo, el sabia
quien era el decia yo soy la luz del mundo, yo para esto e nacido y para esto e
venido al mundo Jesucristo sabia aque venia al mundo.
Repite estas palabras constantemente!!!!
Yo soy la coheredera de la Gracia
Yo soy vaso fragil
Yo soy ayuda idonea
Yo soy corona del hombre
Yo soy una princesa de Dios alguien puede decir amen a todo estoo!!!!!
Amén!!!! Amén!!! Amén!!! wuaoooooooo que poderoso!!!!


En su sabiduría, Dios hizo un amigo...
alguien en quien podemos confiar,
un ser leal, comprensivo y que siempre
a nuestro lado estará.
El pensó que necesitariamos a alguien
que nada nos exija, que no espere
que seamos mejores ni peores, sino
tal como somos... y nos quiera así...
alguien que comprenda nuestras
contradicciones sin juzgarnos mal.
...En suma, Dios hizo un amigo para reir
y llorar con él, y para desahogar
nuestros sentimientos mas intimos.
Dios hizo un amigo alguien con quien
podemos ser lo que somos in fingir...



Dios nunca se olvida de ti!!
Me identifico mucho con esta frase porque en los momentos de angustia Dios es grande en misericordia y el no se olvida de ti Dios ha sido tan bueno con cada uno de nosotros que nos muestra su amor cada dia, el se preocupa por ti todos los dias de tu vida Dios se preocupa por darte de comer, por vestirte, por tu salud, por tus sentimientos, por tu vida completa Dios se preocupa por ti cada dia se preocupa aun cuando tu descansas para que tu sueño sea hermoso y pueda asi el hablarte en sueños porque aveces dejamos pasar el tiempo y no nos damos cuanta que papito Dios esta hablandonos debemos prestar atencion a lo que nos esta diciendo entender lo que el trata de decirnos !!!! Dios te bendiga ati amiguit@ visitante y derrame sobre tu vida cada dia de su amor, y no olvides que Dios no se olvida de ti porque tu eres su hij@ amad@!!!

Hoy papito Dios me dijo esto para ti!!

El esta interesado en que tu mente piense lo que no havias pensado nunca antes cambia, tu manera de pensar, de hablar, no hables de tu necesidad, de tu pobreza, empieza hablar lo que el te quiere dar el deposita sus riquezas donde hay una mente amplia para creer!!!

Tienes que estar dispuest@ a escuchar que a ser obediente a lo que el está diciendo cuando tu estas bendecdo te pueden hacer lo que quieran pero tu sigues bendecido, aunque Balaham trate de maldecirte la maldicion se le regresara porque tú estas bendecido!!!!

Dios te bendiga en gran manera y estas palabras sean de muchsisisima bendicion a tu vida entera ese es el proposito!!!

Tenemos que pasar por la obscuridad para luego ver la luz ... Y es que a veces creemos que cuando atravesamos momentos difíciles - una enfermedad, la pérdida de un ser querido, un problema económico, una desilusión amorosa, etc. - que Dios nos ha abandonado, que no nos ama, que nos ha olvidado, y un sin fin de cosas, y experimentamos sentimientos de angustia, tristeza y hasta rebeldía, llegando incluso en casos extremos a renegar de la existencia de Dios. Pues déjame decirte que, precisamente en aquellos momentos de mayor tribulación y desesperación Dios está contigo, ¡sí! Dios está a tu lado. Que cuando sientes que tu cruz es demasiado pesada y ya no puedes más, Él te tomará en sus brazos y te dará la tibieza de su regazo y de su amor infinito, porque Dios nunca nos abandona, solo nos pone a prueba para conocer que tan grande es nuestra fe, nuestra convicción y nuestra confianza ... Él es nuestro Padre Celestial y como tal cuida de sus hijos con amor incomparable. Si cuida de las aves, los peces y de toda la hermosa creación ...¡Cómo no ha de cuidar de sus hijos predilectos! Somos nosotros los que nos olvidamos de Él, los que lo abandonamos y buscamos sólo cuando lo necesitamos, cuando estamos en momentos de gran dificultad.

Si ese es tu caso, y en este mismo instante estas pasando por uno de los momentos más críticos de tu vida, no lo pienses más y aférrate a Dios con todas las fuerzas de tu ser, aférrate a Él y entrégale todos tus problemas y tus necesidades ... Pero sobre todo, entrégale tu corazón, abandónate en sus santas manos y deja que Él actúe, deja que obre de acuerdo a su voluntad ... No lo presiones, ni le dirijas una oración angustiada, como diciéndole lo que tiene que hacer ... Sólo ábrele las puertas de tu corazón y deja que Él entre en tu vida y tome posesión de ella y te conduzca de su mano por los caminos que Él ha señalado para tí, porque Él sabe que es lo mejor para tu vida.

Si de algo te sirven mis palabras, habla con Dios a través de la oración, y haz de este medio maravilloso de comunicación la vía infalible para tener un lazo, un contacto permanente con Él. No dejes que el dolor, por grande que este sea, te acaben y te conviertan en una persona incrédula, irritable y desconfiada ... Tú tienes la decisión en tus manos, piensa que Dios te envía pruebas muy duras, no para alejarte de Él, sino todo lo contrario, para acercarte más a Él, y que a partir de ese momento lo hagas tu amigo inseparable, un amigo como no hay otro, que está dispuesto a escucharte y abrirte sus brazos las 24 horas del día ... un amigo al que puedes acudir sin temor ni recelo alguno, porque Dios es Amor, y ÉL quiere compartir ese amor contigo para siempre ... ¡Recuérdalo ! la decisión está en tus manos.









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Dios ha llamado a todos los creyentes a una vida santa. No hay excepción alguna a este llamado. No es un llamado dirigido únicamente a los pastores, a los misioneros, y a unos cuantos maestros de Escuela Dominical que se han consagrado a esta tarea. Todos los creyentes en todas partes, sean ricos o pobres, cultos o incultos, influyentes o totalmente desconocidos, son llamados a ser santos. El plomero creyente y el banquero creyente, la ignorada ama de casa y el poderoso jefe de estado han sido todos por igual llamados a ser santos.
Este llamado a la vida santa se basa en el hecho de que Dios mismo es santo. Porque Dios es santo, exige que nosotros también seamos santos. Muchos cristianos tienen lo que podríamos llamar una “santidad cultural”. Se adaptan al carácter y al esquema de comportamiento de los creyentes que los rodean. Si la cultura cristiana que los rodea es más o menos santa, dichas personas son más o menos santas también. Pero Dios no nos ha llamado a ser como los que nos rodean. Nos ha llamado a ser como él mismo es. La santidad consiste en nada menos que la conformidad con el carácter de Dios.
Tal como se la usa en las Escrituras, la palabra santidad describe tanto la majestad de Dios como la pureza y la perfección moral de su naturaleza. La santidad es uno de los atributos divinos; es decir, la santidad constituye parte esencial de la naturaleza de Dios. Su santidad es tan necesaria como su existencia, o tan necesaria, por ejemplo, como su sabiduría o su omnisciencia. Así como no puede evitar de saber lo recto, tampoco puede evitar de hacer lo que es recto.
Nosotros mismos no siempre sabemos lo que es recto, lo que es justo y bueno. Hay veces que nos resulta penoso resolver cuestiones que tienen connotaciones morales.
“¿Qué es lo que corresponde hacer?” nos preguntamos. Dios, naturalmente, jamás se encuentra ante semejante dilema. Su conocimiento perfecto excluye cualquier incertidumbre sobre lo que está bien o lo que está mal.
Pero a veces, aun cuando sabemos lo que tenemos que hacer, nos sentimos reacios a obrar. La acción buena puede requerir sacrificio, o puede obrar como un golpe a nuestro orgullo (por ejemplo, cuando sabemos que debemos confesarle a alguien un pecado), o plantear algún otro obstáculo. Pero esto tampoco es aplicable en el caso de Dios. Dios jamás vacila. Siempre hace lo que es justo y bueno sin la menor vacilación. Le resulta imposible, dada su misma naturaleza, obrar de otro modo.
La santidad de Dios, por lo tanto, significa que está perfectamente libre de todo mal. Decimos que una prenda de vestir está limpia cuando está libre de manchas, o que el oro es puro cuando ha sido refinado y se le ha quitado toda la escoria. De este modo podemos pensar en la santidad de Dios como la ausencia total de maldad en él. Juan dijo: “Dios es luz, y no hay ningunas tinieblas en él” (1 Juan 1:5). La luz y las tinieblas, cuando se las emplea de esta manera en las Escrituras, tienen significación moral. Juan nos está diciendo que Dios está completamente libre de todo mal moral, y que él mismo constituye la esencia de la pureza moral.
La santidad de Dios incluye también su perfecta conformidad con su propio carácter divino. Es decir, todos sus pensamientos y toda su acción son consecuentes con su santo carácter. Por contraste, consideremos nuestra propia vida. Con el tiempo, a medida que vamos madurando en la vida cristiana, vamos desarrollando un cierto grado de carácter cristiano. Mejoramos en aspectos tales como aprender a decir la verdad, como también en pureza y humildad. Pero no siempre obramos en forma consecuente con nuestro carácter. Decimos una mentira o nos dejamos llevar por una serie de pensamientos impuros. Luego nos sentimos afligidos con nosotros mismos por dichas acciones o pensamientos, porque son incompatibles con nuestro carácter. Esto es algo que nunca le ocurre a Dios. Dios obra invariablemente de conformidad con su carácter santo. Y es justamente a este nivel de santidad al que nos ha llamado Dios cuando dice: “Sed santos, porque yo soy santo.”
La santidad absoluta de Dios debe servimos de gran consuelo y seguridad. Si Dios es perfectamente santo, luego podemos confiar en que sus acciones para nosotros han de ser siempre perfectas y justas.
A menudo nos sentimos tentados a cuestionar las acciones de Dios, y a quejarnos de que nos trata injustamente. Pero esta es una mentira del diablo, la misma que utilizó en el caso de Eva. Esencialmente lo que le dijo fue: “Dios te está tratando injustamente” (Génesis 3:4,5). Pero es imposible, por la propia naturaleza de Dios, que El alguna vez obre injustamente. Dado que es santo, todas sus acciones son santas.
Tenemos que aceptar por fe el hecho de que Dios es santo, aun cuando las circunstancias adversas pudieran sugerir lo contrario. Quejarnos contra Dios es, en efecto, negar su santidad y afirmar que Dios es injusto.
En el siglo diecisiete Stephen Charnock escribió: “Es menos injurioso para Dios negar su existencia, que negar la pureza de su ser; lo primero hace que no sea Dios, lo segundo lo convierte en un Dios deformado, carente de amor y detestable. . . el que dice que Dios no es santo, dice algo mucho peor que el que dice que no hay Dios.”
Una de las formas en que hemos de alabar a Dios es reconociendo su santidad. Según la visión del cielo que tuvo Juan y que se describe en Apocalipsis 4, los cuatro seres vivientes que rodean el trono de Dios jamás cesan de exclamar: “Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir” (Apocalipsis 4:8). Los serafines en la visión que tuvo Isaías de la gloria de Dios también expresaron esta triple atribución de santidad a Dios (Isaías 6:3). Cuando Moisés elevó una plegaria de alabanza a Dios por la liberación de los israelitas frente al ejército de Faraón, también cantó a la santidad divina:
“¿Quién como tú, oh Jehová, entre los dioses?
¿Quién como tú, magnífico en santidad, Terrible en maravillosas
hazañas, hacedor de prodigios?”
(Éxodo 15:11)
En las Escrituras con frecuencia se nombra a Dios como el Santo, o el Santo de Israel. La palabra santo, según Stephen Charnock, se usa con más frecuencia delante del nombre de Dios que todos los demás atributos. La santidad es la corona de Dios. Imaginemos por un momento que Dios poseyese omnipotencia (poder infinito), omnisciencia (conocimiento perfecto y completo), y omnipresencia (facultad de estar presente en todas partes), pero sin santidad absoluta. Un ser de esa naturaleza no podría ser descrito como Dios. La santidad es la perfección de todos los demás atributos divinos: su poder es poder santo, su misericordia es misericordia santa, su sabiduría es sabiduría santa. Es su santidad, más que ningún otro atributo, lo que lo hace digno de nuestra alabanza.
Pero Dios exige más que el reconocimiento de su santidad. Nos dice: “Sed santos, porque yo soy santo.” Con toda justicia Dios les exige santidad perfecta a todas las criaturas dotadas de carácter moral. No podría ser de otro modo. Dios no podría ignorar, y menos aprobar, ninguna acción mala. No puede ni por un momento rebajar el nivel de la santidad perfecta. Más bien nos tiene que decir, como en efecto lo dice: “Sed…santos en toda vuestra manera de vivir.” El profeta Habacuc declaró: “Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio (la iniquidad — VP)” (Habacuc 1:13). En razón de que Dios es santo, no puede justificar ni pasar por alto ningún pecado nuestro, por pequeño que éste sea.
A veces tratamos de justificar ante Dios alguna acción que nuestra propia conciencia pone en tela de juicio. Pero si realmente comprendemos lo que representa la santidad perfecta de Dios, tanto en sí mismo como en lo que nos exige a nosotros, veremos en seguida que jamás podremos justificar ante él la más mínima desviación con respecto a su perfecta voluntad. Dios no acepta una excusa como la siguiente: “Y bueno. . . así soy yo”, como tampoco la afirmación algo más optimista: “Pues, es un aspecto de la vida en el que todavía estoy aprendiendo.”
Decididamente, no: la santidad de Dios no admite la más mínima falla o defecto en nuestro carácter personal. Haríamos bien los creyentes, aun cuando somos justificados únicamente en mérito a la justicia de Cristo, en considerar atentamente las palabras del escritor de la Epístola a los Hebreos: “Procuren. . . llevar una vida santa; pues sin la santidad, nadie podrá ver al Señor” (Hebreos 12:14, VP).
Siendo así que Dios es santo; El no puede nunca tentarnos a pecar. “Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de parte de Dios; porque Dios no puede ser tentado por el mal, ni él tienta a nadie” (Santiago 1:13). Probablemente a nadie se le va a ocurrir pensar que Dios se ocupe activamente en hacernos pecar; pero podemos estimar que nos ha colocado en una situación en la que no tenemos elección alguna.
El rey Saúl sintió algo parecido cuando encaró su primera campaña grande contra los filisteos (1 Samuel 13). Antes de entrar en batalla, Saúl debía esperar durante siete días a que llegara Samuel, el profeta, a ofrecer un holocausto e implorar el favor del Señor. Saúl esperó a Samuel los siete días.
Cuando no apareció, se comenzó a preocupar y resolvió ofrecer él mismo el holocausto. Le pareció que no había alternativa. El pueblo que estaba con Saúl tenía miedo y había comenzado a desertar; los filisteos se preparaban para la batalla; Samuel ya tenía que haber llegado. ¡Había que hacer algo! Dios lo había colocado en una situación en la que no podía elegir otra cosa, al parecer, sino desobedecer las expresas instrucciones divinas. Mas por haber desobedecido la expresa voluntad de Dios, Saúl perdió el reino (1 Samuel 13:13, 14).
¿Y nosotros? ¿Pensamos a veces que no nos queda otro remedio que ocultar la verdad en parte, o realizar algún acto ligeramente deshonesto?
Cuando razonamos así, en realidad estamos diciendo que Dios nos está tentando a pecar, que nos ha colocado en una posición o situación en la que no tenemos alternativa alguna.
Las personas que tienen que estar sujetas a la autoridad de otros, a veces son particularmente vulnerables a esta tentación. Los que cumplen funciones como capataces o supervisores, a menudo presionan a los que están a sus órdenes a que cometan actos deshonestos o reñidos con la ética. Siendo oficial principiante en la marina, tuve que enfrentar una situación así yo mismo. A cambio de unos cuantos kilos de café entregados a ciertas personas, nuestro barco podía obtener “gratis” toda clase de elementos valiosos que hacían falta a bordo. “Después de todo”, se decía, “pertenecen a la marina en cualquier caso.” Al fin tuve que ponerme firme ante mi superior, haciendo peligrar mi carrera naval, y explicarle que yo no podía tomar parte en esas actividades.
Por cuanto Dios es santo, aborrece el pecado. La palabra aborrecer es tan fuerte que no nos gusta usarla. Reprendemos a los chicos cuando nos dicen que odian a alguien. Más cuando se trata de la actitud de Dios hacia el pecado, sólo una palabra fuerte como ésta trasmite adecuadamente el concepto correspondiente.
Refiriéndose a diversos pecados de Israel, Dios dice: “Porque todas estas son cosas que aborrezco” (Zacarías 8:17). El odio o aborrecimiento es una emoción legítima cuando se refiere al pecado. De hecho, cuanto más santos nos volvemos, tanto más aborrecemos el pecado.
David dijo: “De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira” (Salmo 119:104). Ahora bien, si esto es cierto en cuanto a un hombre, cuánto más referente a Dios. Al ir adquiriendo mayor santidad, va aumentando nuestro aborrecimiento hacia el pecado; y Dios, que es infinitamente santo, siente un aborrecimiento infinito hacia el pecado.
Con frecuencia decimos que “Dios odia el pecado pero ama al pecador”. Esta es una bendita verdad, pero con harta frecuencia recitamos rápidamente la primera parte, para llegar a la segunda.
No podemos eludir el hecho de que Dios aborrece nuestros pecados. Podemos tomar livianamente la cuestión de nuestros pecados, o justificarlos, pero Dios los aborrece.
Por consiguiente, cada vez que pecamos, hacemos algo que Dios aborrece. Aborrece nuestros pensamientos lujuriosos, nuestro orgullo y nuestros celos, nuestros desplantes temperamentales, y el razonamiento falso de que el fin justifica los medios. Tiene que hacerse carne en nosotros el hecho de que Dios aborrece todas estas cosas. Nos acostumbramos tanto a nuestros pecados, que a veces caemos en un estado de coexistencia pacífica con ellos; pero Dios no deja de aborrecerlos jamás.
Tenemos que cultivar en nuestro propio corazón ese mismo aborrecimiento hacia el pecado que tiene Dios. El aborrecimiento al pecado como tal, no simplemente como algo que nos molesta o nos vence, sino como algo que desagrada a Dios, ésta es la base misma de toda santidad verdadera.
Tenemos que cultivar la actitud de José, que cuando fue tentado dijo: “¿Cómo, pues, haría yo este grande mal, y pecaría contra Dios?” (Génesis 39:9). Dios aborrece el pecado dondequiera que lo encuentre, tanto en el santo como en el pecador por igual. Dios no aborrece el pecado en unas personas, para ignorarlo en otras. Juzga las obras de cada cual imparcialmente (1 Pedro 1:17).
Más todavía, los ejemplos bíblicos indican que es posible que Dios juzgue los pecados de los santos con más severidad que los del mundo. David fue un varón conforme al corazón de Dios (Hechos 13:22), y no obstante, después de su pecado contra Urías, le fue dicho: “Por lo cual ahora no se apartará jamás de tu casa la espada” (2 Samuel 12:10).
Moisés, por un solo acto de incredulidad, fue excluido de la tierra de Canaán, a pesar de sus muchos años de servicio fiel. Jonás, por su desobediencia, fue arrojado a la horrible prisión en el vientre de un pez gigante, donde estuvo tres días y tres noches, a fin de que aprendiera a no huir del mandato divino.
Debido al carácter engañoso de nuestro corazón, algunas veces jugamos con la tentación, abrigando la idea de que siempre es posible confesar y pedir perdón posteriormente. Este modo de pensar resulta sumamente peligroso. Dios juzga sin parcialidad. Jamás pasa por alto ningún pecado nuestro.
Jamás toma la decisión de no molestarse, aunque se trate solamente de un pecado pequeño. No — Dios aborrece intensamente el pecado, dondequiera y cuando quiera que lo encuentre.
La contemplación frecuente de la santidad de Dios y de su consiguiente aborrecimiento del pecado, constituye un arma poderosa contra la tendencia a jugar con el pecado. Se nos insta a vivir la vida en la tierra como peregrinos, con reverencia y temor (1 Pedro 1:17). Desde luego que el amor de Dios para con nosotros, manifestado por Jesucristo, debe constituir la motivación principal para buscar la santidad. Pero una motivación urgida por el aborrecimiento de Dios hacia el pecado y el juicio consiguiente sobre el mismo, no es menos bíblica.
La santidad de Dios constituye un nivel sumamente elevado; un nivel de perfección. No obstante ello, ese es el nivel que nos pide. No puede hacer otra cosa. Si bien es cierto que Dios nos acepta únicamente en mérito a la obra de Cristo, el nivel que Dios nos exige en el desarrollo del carácter, de las actitudes, de las acciones y de las manifestaciones de afecto, es éste: “Sed santos, porque yo soy santo.” Si queremos crecer en santidad, tenemos que tomar en serio esta admonición.





1. Por lo que procura (2ª Tim. 2:15) Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.

2. De lo que huye y lo que sigue (2ª Tim. 2:22) Huye también de las pasiones juveniles, y sigue la justicia, la fe, el amor y la paz, con los que de corazón limpio invocan al Señor. (1ª Tim. 6:10-11) (10)...porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores. (11) Mas tú, oh hombre de Dios, huye de estas cosas, y sigue la justicia, la piedad, la fe, el amor, la paciencia, la mansedumbre.

3. Por lo que desecha (2ª Tim. 2:23) 23 Pero desecha las cuestiones necias e insensatas, sabiendo que engendran contiendas.

4. Por lo que evita (2ª Tim. 2:16) 16 Mas evita profanas y vanas palabrerías, porque conducirán más y más a la impiedad.

5. Por donde esta su mayor esfuerzo (2ª Tim. 2:1) 1 Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús.

6. Por lo que sufre (2ª Tim. 2:3) 3 Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo.

7. Por lo que considera (2ª Tim. 2:7) 7 Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo.

8. Por lo que se acuerda (2ª Tim. 2:8) 8 Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio,

9. Por lo que pelea (1ª Tim. 6:12) 12 Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna, a la cual asimismo fuiste llamado, habiendo hecho la buena profesión delante de muchos testigos.

10. Por como acepta ordenes (1ª Tim. 6:13) 13 Te mando delante de Dios, que da vida a todas las cosas, y de Jesucristo, que dio testimonio de la buena profesión delante de Poncio Pilato

11. Por lo que guarda (1ª Tim. 6:20) 20 Oh Timoteo, guarda lo que se te ha encomendado, evitando las profanas pláticas sobre cosas vanas, y los argumentos de la falsamente llamada ciencia, 21 la cual profesando algunos, se desviaron de la fe. La gracia sea contigo. Amén.

12. Como es su conducta en la Iglesia ( 1ª Tim. 3:14-16) 14 Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, 15 para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad.



Jesus es mi super heroe!!! o acaso no es el tuyo!!!!






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Por si no hay mañana

No dejes para mañana... lo que puedas hacer hoy. Vive la vida, regala una sonrisa. Se que mañana volvera a salir el sol... Vive este momento como si fuera tu ultimo dia hoyyy.

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COMO SI FUERA TU ULTIMO DIA!!

Vive tu dia como si fuera el ultimo que Dios te da en el mundo no esperes a que algo sucede y no puedas llegar hacer lo que tenias que hacer como por ejemplo:

Pedirle perdon a alguien, o perdonar

alcanzar todo lo que quieres hacer en tu ultimo dia

decirle a una persona cuanto la quieres,

amar la vida y divertirte haciendo el bien no el mal

agradando a Dios con tus actos para poder llegar al cielo

y decirle Padre hice todo lo que tenia que hacer en un solo dia,

hay tantas cosas que hacer en un dia y

no creas se puede llegar hacer si tienes fe puedes hacerlo

porque como dice la palabra de Dios

"La fe es la certeza de lo que se espera la conviccion de lo que no se ve"


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